Menorca a pinceladas (I).-

A modo de bonus track llegó este viaje y de igual modo llega esta entrada.

Viajar es la única manera que encuentro de mantenerme viva, de reconciliarme con un planeta que a diario me recluye en una ciudad tan apasionante como asfixiante. Salir y ver que la no formación de gobierno no afecta en nada a un mundo que sigue girando sin preguntar- y hace bien-.

Esta vez hice las maletas (una pequeña, de mano, con hueco para souvenires gastronómicos como siempre) y puse rumbo al territorio más septentrional de la península española: Menorca.

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Todo empezó bajo la batuta de mi profesor de macroeonomía -cuya Guía rápida de la isla está colgada en su web junto a otros papers– y con una ensaimada encima de la mesa. Entre apuntes sobre los mejores sitios para nadar atardeciendo avistamos EL MEJOR SITIO PARA COMER CALDERETA DE LANGOSTA, plato típico de esta gastronomía.

image1Siguiendo sus instrucciones al pie de la letra, como si de una guía para enamorarse se tratara, llegamos por esos caminos insidiosos hasta el Cap de Caballería. Recuerden que tengo cierta filia por los faros. img_1745El paisaje de este isla es brutal. El norte tiene escasa vegetación y el paisaje es árido y abrupto, perfecto para mezclarse con el rojo de un cielo que, de camino al faro, parecía en llamas.

En un pueblecito a escasos kilómetros de allí, y con un puerto pesquero ahíto de barcas de madera listas para faenar llegamos a Fornells, para buscar “Es Cranc”. En un comedor nada ostentoso lo primero que hacen es revisar tu atuendo ofreciéndote baberos. Así las cosas, de esa guisa, probamos un guiso de langosta espectacular, con raciones más que copiosas. El postre, eso sí, defraudó. Como colofón, en el restaurante te invitan a  ver las piscinas en las que tienen a las langostas esperando su Sanmartin.

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Los días en ese trozo del paraíso que han acordado en llamar Menorca, se pasan de cala a cala, andando, disfrutando de los paseos entre los frondosos pinos del sur de las islas, apostando sobre quién serán los dueños de los predios que dominan el islote o queriéndote cambiar por los dueños de las casas blancas que al abrir las ventanas amanecen viendo el mar.

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En septiembre, al llegar la tarde el sol se va antes, por lo que decidimos ir a tomar la famosa Pomada con ginebra Xoriguer (y limón) a la Cova de Xoroi para disfrutar de una de las vistas más alucinantes de la isla, puesta de sol incluida.

No es Ibiza, ni falta que le hace.

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Ojo que también llueve en las islas.

Fuera de temporada no hay tumulto de turistas porque el tiempo es una lotería. Y nos tocó:llovió. Poco tengo yo que objetar a la lluvia. Bien visto es una oportunidad para alargar las comidas, así que eso hicimos. En un pueblecito del interior llamado Sant Climent hay una casa de arroces cuyo rastro en forma de ambientador se puede seguir durante varias calles a la redonda. Es Molí de Foc nos resguardó de la lluvia y nos ofreció cerveza casera que hacen ellos mismos (y comercializan por toda la isla bajo la marca: Grahame).

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De entrante probamos los mejillones Bourguignon que me pirraron. Desde aquí hago un llamamiento para intentar hacerse con la receta de ese majado y compartirla, sería todo un hallazgo poderla hacer en casa.

image5Siguiendo las instrucciones de Matoses  pedimos Fideuá negra con rape, niscalos y calamares con alioli. En cualquier caso el alioli siempre es WIN. Platazo. Buenísimo de sabor y de textura.

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Si van de paso con hueco en la maleta no se olviden de traerse una ginebra Xoriger -que me gusta hasta a mí, abstemia empedernida- y bien de embutido y de queso que además de típicos los pueden encontrar excelsos.

Nuestra parada y fonda fue en la cooperativa Sant Llorenc de Alaior donde encontramos un amplísimo surtido de productos locales y donde, además, te envasan al vacío para que la sobrasada no haga de desodorante de toda tu maleta.

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img_1702Para las ensaimadas paramos en el pueblo de Es Mercadal para hacer cata de los dulces de Cas Sucrer. Mucho mejor las ensaimadas sin relleno que con chocolate y eso que confieso tener un problema de adicción con este último.img_1716

Para terminar de enamorarnos de la isla, el anochecer en Cap Favaritx hizo mis delicias. A medida que uno avanza por los caminos y deja de ver vegetación siente como se adentra en un planeta que bien podría ser Marte. Con la luna pisándonos los talones, acertamos a ver anochecer a los pies de otro punto de luz y guía. Otro faro esperando a trabajar cuando el cielo aplacara el rojo carmesí.img_1804

La pena me invadió cuando intentamos cenar en el bar de marineros Sa Mesquida, quizá sus dueños se hayan finalmente jubilado.

Pero en ese mismo pueblo hay otro enclave gastronómico y cuyas vistas merecen la parada: Cap Roig que nos ofreció Sepia con sobrasada. Debería intentarlo hacer en casa. El mar y montaña menorquin.img_1819

Por último, este arroz caldoso con el mar imponente e infinito a través de las cristaleras como telón de una estupenda cena.
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Como siempre, en directo desde Instagram.

Queda la segunda parte del viaje, no se me vayan.image6

Salud.-

REDIRECCION DEL BLOG: foodnotes.es

Este año no tengo pensado mudarme de casa (yipiyayeah!), así que he mudado el blog a un dominio propio.

El caso es no parar.

¡BIENVENIDOS TODOS, otra vez!

Esto que parece una cosa fácil y bonita ha resultado una inversión de horas desmesuradas y el conocimiento de todo un lenguaje, qué digo lenguaje, todo un universo paralelo (Véase: FTP, dashboards, plugins, lenguaje html, DNS y un largo etcétera de piedras en el camino).

Quién sabe lo mismo un día acabo ganándome la vida creando páginas web, mientras me atiborro de Prozac, eso sería inevitable, qué pasatiempo más frustrante.

Como todo, el lado bueno es que he estrechado lazos con un montón de amabilísimos informáticos  y me he pegado con servidores y prestadores de servicios online. Vamos que no me quedaban fuerzas ni para discutir por la noche, pero aquí estamos con mil contenidos atrasados y ganas de volver a los teclados.

El resultado es, todavía un poco provisional y cambiará con el devenir de los acontecimientos (preveo un cataclismo). Pero confiemos en la informática, ejem.  Sino siempre puedo optar por escribiros de puño y letra y os lo envío por correo postal, que es mucho más emotivo y hace mucha más ilusión.

Pues eso, bienvenidos y no hagáis como las suegras, no sonriáis y finjáis que todo está bien. Quejaos e intercambiad impresiones conmigo, antes de que se me olvide como “programar”. Vamos que deberían de convalidarme primero de Community Manager como poco.

Con el nuevo curso han llegado nuevas obligaciones y esta es la manera de tratar de comprometerme a no abandonaros. Así que muy pronto más y mejor.

Apúntelo en su nueva Moleskine:

http://www.foodnotes.es 

Stay tuned.-

DSTAgE, el retorno de Diego Guerrero.-

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En el madrileño barrio de Salesas, en una calle estrecha que va directa al meollo de la capital, uno encuentra un local sin letrero ni indicaciones aparentes. Hay que saber qué se está buscando para encontrar DSTAgE, el nuevo restaruante de Diego Guerrero.

Tras el éxito del Club Allard (2 estrellas Michelin), en el que trabajó, Diego ha comenzado su nueva aventura esta vez en un local de estilo neoyorkino y desenfadado con creaciones novedosas o traídas de su anterior casa.

“Days to Smell Taste Amaze Grow & Enjoy”  es el acrónimo de Dstage tal y como recuerda el letrero que corona la pared que da la bienvenida al retaurante sobre una pared de ladrillo caravista.

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Nada más entrar un personal amable le dará la bienvenida, invitándole a que se ubique en la barra del bar y se siente a tomar el aperitivo. Tan castizo, tan español.

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En este caso un tinto, un zumo de tomate preparado y un gingerale acompañan al primero de los bocados del menú: bocabits de ternera con salsa Cajún. SONY DSC

 El segundo bocado también se disfruta a pie de barra o de sillón Chester, depende de donde se ubique uno en la sala: marisco del día en zamburiña bloody. Esta preparación resulta, visualmente, muy llamativa pues el efecto del hielo picado hace que parezca que traen un trozo de niebla londinense entre la que parece este molusco. Excelentes las vieiras, al dente, jugosísimas con un toque de ácido. Perfectas.

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La siguiente parada es  la barra del fondo del restaurante que sirve de lindero con la cocina. Una cocina vista, tal y como ahora está de moda.  De un simple vistazo se aprecia limpieza y orden y un instrumental de cocina cuidado (en su mayoría de Le Creuset).así como un equipo de cocina y sala que trata de no entorpecerse en un espacio reducido.

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 Lo primero que sirven en esta nueva  barra es  una versión ligera de la michelada, sin salsas, sólo cerveza, limón y sal. Bueno, fresco y capaz de aliviar el calor que hasta no hace tanto no daba tregua en esta ciudad.SONY DSC

Junto con  la bebida mejicana aparece un sándwich de sandía helada maridado con leche de tigre y ceviche. Este es el que yo me comí y que, debido al tamaño de la albahaca cuya única función era servir de asidero, consiguió eclipsar el resto de sabores. FAIL.

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 Una vez en la mesa lo primero que me sorprendió fue la ausencia de mantel. Efectivamente el concepto es industrial, madera veteada, bla, bla, bla.

Yo soy de pueblo y donde esté un buen mantel blanco de hilo que se quite el comer encima de una tabla. A mi me sigue pareciendo que falta algo. Claro que para gustos los colores.

A cambio diré que la vajilla de principio a fin me conquistó, cambiando con los platos con maestría.

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El pan, esa gran tragedia en Madrid, es de la Magdalena de Proust, aceptable.

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Santo y seña de todas las reseñas, llegó el plato de “Con todo el corazón” que es hígado de pichón envuelto en remolacha en un cuenco de esa forma. Buen plato con sabor a caza,  a reducción en cazuela de horas y horas, a guiso, todo emplatado de forma ¿novedosa? ¿demasiado cursi? observen y juzguen ustedes.SONY DSC

A continuación un Mochi de huitlacoche, estas preparaciones japonesas con pasta de arroz tienen el peligro de que requieren una técnica muy precisa para que no resulte un mazacote inmasticable similar a una goma de mascar. A mi mochi en concreto le faltaba la precisión y la sofisticación, aunque el concepto del plato en sí era bueno.

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Llegó la torrija de pan tumaca con sardinas ahumadas, exquisito y de presentación sumamente cuidada.

Aunque empiezo a notar cierto abuso en la palabra torrija y me empieza a cansar. Mi abuela nunca habría llamado torrija a ese plato, pero no nos desviemos de la velada.

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Apareció un plato de los que Diego se trajo de su anterior época, los raviolis de alubia de Tolosa. Aunque a los comensales les gustó mis gustos personales chocan frontalmente con estos sabores por lo que la poca objetividad que puedo tener aquí se ve del todo cercenada.

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Por orden de aparición este fue el siguiente plato: Huevo con pan y panceta sobre crema ligera de patata, combinación infalible y nada creativa sino fuera por la presentación.

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Hete aquí el que, para mí,fue el plato de la noche: Bonito del norte en marinada coreana y verduras. Mezcla de texturas  y sabores que tenían una armonía perfecta y que adquiría cierta sensación mágica por la vajilla que simulaba una ostra, o eso me parecía. Chapeau.

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La cane -vaca gallega-, deliciosa y tierna llegó a la mesa, a la vez que unas patatas a la brasa que prepararon en el sitio en un molcajate , Tira de asado con tatemados con sonido argentino llegó este plato que no dejo indiferente a ninguno de los comensales.

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Y llegaron los dulces el postre se llama Copiándome a mi mismo:  El bosque, por el postre que se convirtió en emblema del Club Allard y que simulaba una pecera.

Sin desmerecer el esfuerzo estético que este plato guarda a mi no me convenció en su totalidad. El caracol, que si bien es divertido en la boca resulta demasiado azucarado. Destacan por encima del resto los “corales”.

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Last but not least, ¡Ay el Ajo morado! con todo lo que había oído hablar de él y lo difícil que sé que es hacerlo, lo poco que me gustó. Es merengue relleno de una pasta de ajo morado.

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Antes de terminar la velada me fui de excursión por las instalaciones que bien merecen una ovación cerrada. El baño merece la pena, con la mayor parte del mismo compartida.

Estoy segura de que llegará el día en que compartamos todos y las distinciones y separaciones no sean necesarias.

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Por último, aparece una zona delicada y mimada, conocida como BACKDSTAgE, que  previsiblemente será un espacio reservado para eventos privados o cursos de cocina.

Dstage funciona con dos menús degustación uno corto y otro largo de 88 y 118 euros, respectivamente que -opinión personal- todavía no están justificados.

No obstante, las efemérides están para ser celebradas y recuerdo esta cena con auténtico deleite.

Sean felices y soplen las velas siempre que puedan. Salud.-

La vuelta al cole en forma de mercados de fin de semana.-

Hoy el día ha amanecido encapotado en la capital. Ha tardado en amanecer más de la cuenta -o estaba yo más ofuscada- y las hileras de coches volvían a repetirse por toda la ciudad: la vuelta al cole ya está aquí.

Se acabó el verano, la jornada intensiva y las cañas al sol. Lloremos. No. Mejor disfrutemos de lo bueno de volver al trabajo: los fines de semana.

Madrid sabe sacarse partido, por eso organizadores de espacios y  comerciantes están formando una especie de equipos sinérgicos  que tienen como resultado que podamos disfrutar de mercados al descubierto en algunos de los lugares emblemáticos de la ciudad.

Toda excusa es buena porque  ¡Cómo nos gustan los saraos!

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Lejos de la moda de reconstruir los enranciados mercados madrileños llenos de casta y solera en nuevos edificios  de estructuras de hierro y madera que albergan hileras de productos milimétricamente colocados y brillantes, hoy quiero acercarles algunas de las propuestas que comienzan (o que vuelven) con este nuevo curso, para que cocinen y coman (BIEN) en casa, ahorren y el próximo verano se puedan ir tan lejos de los atascos como sea posible.

Saquen las agendas, pues.

PRIMER FIN DE SEMANA DEL MES –Mercado de la Cámara Agraria de Madrid

Este Mercado sigue su convocatoria natural el primer sábado de cada mes. Con el bolsillo lleno, que primeros de mes son buenas fechas, muchas personas peregrinaban hacia la Casa de Campo con sus bolsas de tela y sus carritos de ruedas. Cero Glamour pero muy buen producto de la sierra de Madrid y alrededores.

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Los puestos en cada convocatoria varían pero siempre hay una selección de las siguientes categorías: Aceite, carne, dulces y miel, hortalizas y verduras, quesos y lácteos y productos ecológicos.

Hay que armarse de paciencia (o madrugar mucho) para llevarse un buen botín a casa.  De mi última visita recuerdo la inmensa alegría de tener leche fresca ¡Sí, sí, fresca! como la que antes llevaba hasta la puerta de casa de mis padres el lechero, de esa que sabe a vaca y hace nata al calentarse, y que no dura eternamente para perplejidad de los de la urbe . También recuerdo el olor de las hortalizas variopintas que crecen a su libre alberdrío  pero que saben a pueblo. O las patatas fritas caseras que uno tiene que terminar llevándose y que abre al llegar a casa mientras coloca la compra.

Porque los sábados canónicos son, para ir al mercado y para tomar el aperitivo: vermú o Apperol mediante.

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Por todo esto, este Mercado se ha convertido en una cita ineludible para muchos madrileños. Tanto que en sus últimas convocatorias había DEMASIADA gente.

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En el próximo (4 de octubre) habrá un especial Vendimias, por si no tenían razones suficientes para ir.

TENEMOS QUE VOLVER, para volver a hacer los pistos con huevos de gallina feliz.

Recinto ferial Casa de Campo
Pº de la Puerta del Ángel, 4 ,28011 Madrid
Horario: Sábados de 10:00 a 15:00

SEGUNDO FIN DE SEMANA DEL MES- Mercado de Motores’

De estética retro o vintage –viejuno, vaya- y ofreciendo una oferta que va mucho más allá de la alimenticia -de hecho esta categoría ocupa una superficie más bien limitada-, llega la segunda edición de este mercado después del rotundo éxito de la primera.

A estas alturas qué les voy a contar de este lugar que no sepan. Cuántos fines de semana hemos pasado en el desconocido hasta entonces Museo del Ferrocarril.  Hemos comprado Duralex, como hacían nuestras abuelas, y disfrutado de los mojitos mientras oíamos tocar en vivo en la patio trasero, cuántas miradas furtivas encontramos entre los vagones y entre los miles de sombreros y tocados.

Mucho hipster sí, y muy manistream, también pero merece la pena mezclarse entre las Olivetti y rebuscar entre los sifones y de paso aprovechar y visitar muchos de los vagones que están allí expuestos.

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Para los que nunca han ido les cuento que lo que más llamó mi atención es la venta de mobiliario y accesorios para el hogar procedentes de anticuarios.

TENEMOS QUE VOLVER, hasta encontrarnos.

-Museo del Ferrocarril-
Paseo de las Delicias, 61
Sábados y domingos 11:00 a 22:00

TERCER FIN DE SEMANA DEL MES-  MadrEAT, el primer Streefood Market de Madrid

Con carácter puntual, pero con visos a mantenerlo si el éxito lo justifica, los días 18 y 19 de octubre  se celebrará MadrEAT, un mercado de comida callejera en el Jardín Botánico del campus de la Universidad Complutense de Madrid.

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 Este concepto es novedoso además de por emplazamiento porque ofrece producto final. Será un punto de encuentro en el que los cocineros muestren su cocina o testen nuevos conceptos culinarios. Así se instalarán camiones (foodtrucks), caravanas, furgonetas, containers, carritos o tenderetes, en los que disponer su oferta culinaria a todos los asistentes.

De momento los confirmados no podían ser mejores y se espera que por la zona aparezcan Estanis Carenzo (Sudestada y Chifa), Luis Arévalo (Restaurante Kena), Iván Domínguez (Restaurante Alborada y Alabster), el equipo de puntapie, etc. Los foodies ya se frontan las manos y marcan la fecha en el calendario.

También habrá demostraciones de cocina en directo, cursos de cocina o catas de vino y de cerveza, entre otras actividades.

EVENTAZO, luego no digan que no se lo advertí.

-Real Jardín Botánico Alfonso XIII –
Universidad Complutense de Madrid
Horario: sábado de 12:00 a 00:00 y domingo de 12:00 a 18:00 

CUARTO FIN DE SEMANA DEL MES- Mercado Productores en Matadero Madrid

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El último pero no menos importante y que en formato recuerda al primero tendrá lugar a final de mes en el patio central del Matadero de Madrid. Los productos locales de la Comunidad de Madrid se darán cita en el mercado de venta directa de productores de la Comunidad de Madrid. Casi 5.000 metros cuadrados de lo mejor de esta tierra que nos acoge y da trabajo.

No solo se podrá hacer la compra sino que al mismo tiempo habrá charlas, catas, maridaje y otras actividades que se desarrollarán. Allí mismo podrá degustar los productos adquiridos en el Mercado.

Ahora que los madrileños sacan pecho con su nuevo carril bici (SIC), ya no hay excusa para no acercarse hasta aquí hacer la compra y seguir paseando en bici por las inmediaciones de Madrid Río, esta vez sin poner en peligro la integridad física.

-Matadero de Madrid-
Pso de la Chopera, 14.
Horario: sábados de 11.00h a 19.00h y domingos de 11.00 a 17.00h.

© Alec SothMagnum Photos-

Y sí, vuelve el otoño y la manga larga (el shock del sock) pero y qué.  le esperamos con un buen plato de boletus en la barra grasienta de “El cisne Azul” y verás como casi llega el verano o, al menos, las luces de navidad.

Sean felices.-

Fogones en la gran pantalla (#Chef y “Amor en su punto”).-

No hace falta ser muy astuto para ver que la gastronomía está de moda. Programas relacionados con la cocina y la comida copan la parrilla del prime time, tendencia que también ha llegado a la gran pantalla.

Para que no piensen que sólo me dedico a llenar el buche hoy les traigo algunas cavilaciones sobre dos estrenos cinéfilos de 2014: Chef y Amor en su punto.

1La primera es una  comedia  americana romántica con final predecible y mujeres exhuberantes (i.e. Sofía Vergara y Scarlett  Johansson) como ingredientes principales. Pero más allá de una trama que no requiere gran concentración, la película está llena de detalles culinarios que bien merecen mención.

La primera, por embaucadora, es para una escena donde una sugerente Scarlett le susurra al protagonista en medio de confesiones nocturnas “prometimos no volver a hacerlo” para, a continuación, ponerse ambos a cocinar unos spaguettis  aglio e olio de esos que quitan el hipo y que le dan sentido a la gula como pecado capital.

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Pero vayamos por orden, la secuencia inicial de la película es el súmmum para un cocinero: su manta de cuchillos, no creo que haya mejor imagen para iniciar un largometraje que habla de chefs.

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La película alterna montaje de platos de alta cocina con escenas cotidianas familiares alrededor de la cocina.  Así se aprecia la destreza del chef confeccionando los platos con biberones y cortes precisos. Esos conceptos desconocidos para los legos hasta la llegada a nuestra vida de MasterChef.

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No siendo el guión ninguna obra para la posteridad, si ha habido una apuesta clara por el montaje y la puesta en escena. Basta con ver algunos de los minutos centrales de la película en los que el mencionado Chef prepara un menú alternativo para que lo deguste un bloggero con cierta influencia en las redes sociales. Uno siente desde el sillón que se adentra en la cocina de un genio de esos que luego reconoce la guía roja.

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El film, a su vez,merece la pena por las reflexiones que recoge a cerca de las nuevas tecnologías. Estas herramientas -que tienen un uso mucho más generalizado en Estados Unidos- demuestran que ha habido un cambio en la manera de comunicarnos y de promocionarnos -en todos los sentidos-. La película, además, acierta al  reflejar la existencia de un verdadero salto generacional. Para encarnar la dificultad que a veces suponen las nuevas tecnologías, incluso para gente de mi edad, a las que cuando les hablo de Twitter piensan que vivo en un universo paralelo. El director ha escogido poner al hijo del Chef -que vive pegado a si iPhone como si de una extensión de su cuerpo se tratara- que le explica con naturalidad cómo funciona Twitter, Vine o qué es la geolocalización.

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En una de las escenas familiares, el Chef se hace cargo de su hijo y le prepara un bocadillo, alejado de los fogones de la alta cocina. Dicha escena cotidiana tiene su hueco hoy aquí por dos razones. Primera, es la excusa perfecta para demostrar que la maestría no sólo es cocinar con pinzas de depilar-. Un croque monsieur versión americana sirve para querer relamer la pantalla. Segunda y no menos importante, por mucho que quieran a sus hijos, no les quiten los bordes del pan de molde, los están volviendo unos consentidos llorones.

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Por último, aprovecho para una última cuestión: los food trucks. El Chef, harto de que no le dejen crear, decide emprender una nueva experiencia gastronómica a bordo de una camioneta. Este asunto está de moda en el país King Size de las barras y las estrellas pero en España -siempre a la vanguardia- no termina de afianzarse por cuestiones regulatorias. No obstante, alguno de nuestros cocineros españoles ya han cruzado el charco para montar estas “foodgonetas” como contaba Capel.

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Ah, sí, se me olvidaba.  La película aprovecha la excusa del food truck para hacer un viaje por carretera y pasa por algunos puntos emblemáticos del sur del país como son el Café du Monde de Nueva Orleans o Franklin Barbecue en Austin.

Si tienen tiempo y no están buscando una película sesuda para dárselas de cultureta, véanla.


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La siguiente película, “The Food Guide to Love” o Amor en su punto, es igualmente una comedia romántica, mucho más pastelosa, eso sí. No puedo sino suplicarles que, si la ven, lo hagan en V.O. puesto que la traducción hace que muchos de los giros propios de una película que se desarrolla en Irlanda, adolezcan de sentido.

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Típica escena moñas de pelea de comida que nadie en su sano juicio haría en su casa por no recoger.

Una vez dicho esto les cuento que se trata de la historia de un escritor gastronómico irlandés que se enamora de una española. Sinopsis, done.

Al verla me esperaba mucho más jugo, culinariamente hablando. Si bien es cierto que las escenas cotidianas se desarrollan alrededor de la comida (cocina, mercado, restaurante), no encontré mucho material destacable.

La película empieza bien, cuando el protagonista explica que se enamoro de la cocina cuando vino a nuestro país, enumerando algunos platos de primer nivel como el bacalao al pil pil, pero pierde fuelle gastronómico.

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 Como no quiero destriparles el argumento, transcribo una de las frases del protagonista refiriéndose al amor en forma de paralelismo alimenticio, así deciden ustedes si la quieren ver o no.

El amor es como las palomitas, solemos tragar un puñado tras otro sin darnos casi cuenta hasta que tocamos el fondo del cubo y nos preguntamos dónde han ido las palomitas

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Más pastel

Me despido recordando las palabras del escritor irlandés George Bernard Shaw:

 “El amor más sincero es el amor a la comida”

Salud, y #felizvuelta (VER).-

Lyon gastronomique (ruta fotográfica).-

“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso” (A. Saint-Exupéry)

Así estaba yo, dichosa porque me iba a pasar unos días a Lyon, tierra que vió nacer al autor de “El Principito” y a los hermanos Lumiere, pero sobre todo destino foodie del país vecino. La dichosa ciudad de  Lyon dio a luz a, entre otros muchos cocineros, Paul Bocuse – gurú de la nouvelle cuisine- que ha dejado su impronta por toda la ciudad.

Los franceses, chovinistas por naturaleza, se tienen en muy alta estima, y aunque puedan carecer de espíritu crítico, siempre han sabido cómo hacer las cosas y en cuanto a gozo en la mesa, no tienen rival. Todo ello por una cuestión meramente cultural: En la Galia, la buena comida es indisociable de la vida política y social. Como prueba  les recuerdo la película estrenada este año que versaba sobre una de las cocineras del Elíseo y que recomiendo si se desea disfrutar viendo preparaciones francesas.

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 Pero centrémonos en Lyon que, pese a ser la tercer ciudad más grande de Francia, nada tiene que ver con la ciudad del amor. Hoy les traigo algunas de mis impresiones, totalmente subjetivas de esta tierra que tiene el 5handicap de estar en la misma demarcación geográfica que París.

Lyon, apacible y serena, encuentra en la quietud una de sus mayores virtudes. Bajo mi punto de vista, Lyon permite disfrutar de los encantos culinarios franceses de manera excelsa, por su cercanía a los productos de la tierra y a la región vinícola de Rhone- Los Alpes.

Mercadillos

De lo primero que quiero hablarles es de los mercadillos y puestos callejeros. Indagando un poco he descubierto que a partir de la Edad Media, Lyon se convirtió en una ciudad comercial donde las ferias tenían un gran protagonismo. Esto explicaría  porque a menudo puestos callejeros  toman las calles de esta ciudad acercando una materia prima de calidad excepcional. A continuación algunas de las fotos tomadas en distintos mercadillos que fuimos encontrando a lo largo del fin de semana.  Para mí, la patata y las zanahorias que produce esta tierra resultan imbatibles y sino, observen:

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SONY DSCSONY DSCFoie y charcutería

Otro de los estandartes de Francia por antonomasia, es el foie gras y otros productos fabricados de forma similar. El foie gras se encuentra en muchas de las preparaciones que se ofrecen, a menudo en los restaurantes más sofisticados, pero también podemos encontrar otras preparaciones de uso más cotidiano, como la terrine, que contiene carne de menor valor mezclada con verduras o las Rilletes, una pasta cremosa con finos hilos de carne.

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Pâté en croûte

Una de las preparaciones de la terrine es el paté en croûte, es decir, una terrina envuelta en hojaldre o masa brisa y hecha al horno.

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Hete aquí, foie (con alcachofas) presentado en 3 preparaciones distintas en el Restaurante Mere Brazier.foiey foie con frutos rojos y lascas de sal, preparación de un restaurante en la región de La Ardèche.

Embutido

Siendo de Salamanca,una no lleva bien probar embutido de fuera de casa, sin embargo, en Lyon los charcuteros de la ciudad los elaboran con fórmulas propias sobre una base común, por lo que encontrar dos embutidos iguales de establecimientos diferentes es imposible y tiene su gracia.  El toque, básicamente, consiste en las hierbas aromáticas, frutos secor y especias que se le añaden.

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Pan

Siendo el comer asunto de Estado, el pan no lo es menos- recordemos que el aumento en el precio del pan fue uno de los detonantes de la Revolución Francesa-. Decir pan en Francia es decir Polaine pero más allá de esta archiconocida panadería existen miles de  boulangeries donde comprar un pan más que notable. En Lyon en la zona del Vieux Lyon están algunas de las mejores. Ni rastro de las masas precongeladas  y blanquecinas que pueblan en España nuestros supermercados. Un vistazo basta para saber que nos llevan décadas de ventaja.

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Quesos

La variedad de quesos en Francia es inmensa, y su consumo también. Pocos alimentos hay más gourmand que el queso. En Lyon los encontraremos para todos los gustos, de vaca, oveja y cabra, fuertes y suaves, cremosos y duros. Es cierto que los quesos curados y ahumados no son tan comunes en esta zona , sin embargo en esta categoría aparece mi favorito por excelencia: el Comté.

Sería imposible hacer mención de todos los quesos que vimos en los puestos en la calle pero en las fotos podrán ver algunos que les resultarán familiares:  Rochefort, el Brie, o el Camembert, aunque también descubrimos algunas otras piezas que son auténticas maravillas como: Saint Nectaire, Cantal, Munster, diversos Bleus (azules). Además en casi todo los mercadillos se puede observar como ofrecen piezas artesanales de pequeñas queserías, parte del encanto de estos puestos es ver como desmoldaban algunas de las piezas que nos terminamos llevando.

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piezas de una quesería perdida en medio de la campiña francesa

Vieux Lyon

Esta zona de Lyon, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, está poblada de boulangeries pero sobretodo de bouchons y patisseries. Los bouchons son unas tabernas típicas de la ciudad donde poder degustar, a precios moderados, los típicos platos tradicionales lyoneses: los tablier de sapeur, las quenelles, ensalada Lyonnaise o la soup a l’ognion. Estos bistrots acogedores se cuentan por decenas pero algunos de los más conocidos son Le Petit Léon, Le Comptoir des Marronniers, Le Bouchon aux Vins o Le Gailletón. 

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bouchon

interior de “Le Comptoir des Marronniers”

Como les decía las patisseries pueblan los rincones de Vieux Lyon. Llamará la atención de los viandantes, no sólo la inmensa variedad de bollería de calidad inigualable (los franceses nunca se rindieron a las grasas hidrogenadas de la margarina) , sino que gran parte de la misma es roja. Esto es debido al praline lyonnaise (almendra tostada recubierta de azúcar caramelizado  de color rojo).

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 Postres y chocolates

Llegados a este punto yo me pregunto lo mismo que ustedes ¿cómo pueden estar los franceses delgados? Que lo están. No se crean avezados en la materia, los nutricionistas también se lo han planteado. De hecho existe la teoría llamada “paradoja francesa” (Quel paradoxe?), ya hablaremos sobre esto más adelante, ahora centrémonos en disfrutar de los hidratos y vivamos como franceses, atascándonos de pan, queso, vino, foie y croissants.

Los postres en Francia son diversos. El chocolate es típico en el norte del país -por influencia belga- no obstante en Lyon es nototio el de la chocolateria Bernachon que tienen bajo estas líneas. Pero no nos podemos olvidar de las tartas, los maccarons y los crepes (me declaro fan absoluta del Crepe Suzette y del de Nutella) que inundan la ciudad de azúcar.

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When in France, do as french do.

Tendré que volver a Lyon que siempre me recibe soleada, pues quedaron en la lista de imprescindibles la visita aNicolas Le Bec (14 rue Grolée) y alguno de los restaurantes de Paul Bocuse.

Me despido prometiéndoles que  esta será la primera de una serie de entradas en las que recogeré algunas de las experiencias que merece la pena disfrutar si uno aterriza en el aeropuerto con el nombre del autor de “El Principito”: Saint-Exupéry. En próximos capítulos: un monográfico sobre el Restaurante Mere Brazier, y otro sobre el endiosado Bras.

Hasta entonces, a bientot!

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Taberna Pedraza, LA hamburguesa.-

SONY DSCCriticar es deporte nacional. Españistán es así. Sólo el fútbol nos puso de acuerdo en lo que a orgullo patrio se refiere.

Por eso hoy, a contracorriente, como siempre, vengo a contarles que he encontrado la mejor hamburguesa de mi corta vida aquí, en España, en Madrid. No existe ningún producto más replicado que este filete de carne picada entre panes, sin embargo, no encontraran ninguno como éste. Quizá haya hamburguesas mejores, más caras, o más extravagantes pero esta, sin género de duda, es la mejor de cuantas he probado.

En la castiza zona de Madrid de Ibiza, barrio en el que los vecinos se conocen entre ellos y se saludan, se encuentra esta taberna. La zona también es conocida como “la costa del aperitivo o del pincho“, sea como fuere, esta ubicación está de moda -gastronómicamente hablando- por ello nuevos sitios aparecen codeándose con los de toda la vida como Taberna Buendi o  Marisquería Rafa (C/Narváez, 68).

Nada más llegar a nuestro destino uno advierte que hay algo distinto en esta Taberna, quizá sea una Taberna ilustrada como acertaban a decir en el Mundo. “La originalidad consiste en volver al origen” rezan las paredes con esta mítica frase de Gaudí. Al poner un pie en el suelo los baldosas llaman poderosamente la atención, pero no, no estamos ante otro restaurante donde el dinero se lo han dejado en decoración para luego escatimar en comida. Aquí la calidad del producto es la insignia.

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Como les adelantaba, la hamburguesa de buey gallego madurado  (15,50€) que ofrecen en carta es una autentica delicia. Como toda carne, hay que comerla cuanto más cruda mejor  por lo que no sigan leyendo si les gusta la carne cual suela de zapato de la Guerra Civil. Hemos venido hablar de LA hamburguesa y debe de estar al punto, es decir, cruda por dentro. Mezcla de mollete con carne picada a mano que recuerda a un steak tartar, culminada con sal Maldon. Salivo con tan sólo recordarlo. En el plato, además, te ponen los ingredientes (mostaza y ketchup, germinados y cebolla) para que te montes el plato a tu gusto. por si esto fuera poco las patatas están cortadas finísimas láminas y fritas con aceite de oliva. Un diez. No se puede pedir más.

Ahora observen y sean felices por unos segundos:

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Otro de los platos por los que merece la parada esta tasca es la tortilla de patata estilo Betanzos, es decir, poco cuajada. Como pueden ver el aspecto es fantástico con un color que denota que los huevos usados son de gallina feliz o también mal llamados ecológicos, y la receta está ejecutada con una maestría que acerca este pueblecito gallego hasta la capital.

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Además, y por si no fuera suficiente, en esta taberna pueden encontrar productos folclóricos nacionales de toda la geografía todos ellos de la máxima calidad. Sirvan a modo de ejemplo algunos de los otros de los platos que probamos:  txistorra de Lasarte con los pimientos de padrón (10€), notables.

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 Tras probar los productos del norte, nos fuimos directos al sur: Cazón en adobo de Cádiz con asadillo de pimientos (11€).SONY DSC

Ensalada de ventresca de bonito, tomate y cebolla (14,50€), fresquísima y bien aliñada.

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Por último, una quesada pasiega (5,50€), buenísima, caliente y esponjosa, digna de los mejores restaurantes de Asturias.
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Recuerden:

Taberna Pedraza.

Dirección: Ibiza, 40, Madrid.

Teléfono: 91 032 72 00.

¡Felices vacaciones a todos!

Aprovechen para leer, pasear, comer y beber, y sean felices.

Nos vemos a la vuelta.

Bimi o Broccolini y Rodrigo de la Calle.-

Quizá en alguna parte de España haya llegado el verano, en Madrid no.

O al menos no como habitualmente: los hombres en traje no han comenzado a quejarse en los ascensores del calor asfixiante.

De todos modos, sea como fuere les presento el aliado perfecto para la “operación biquini” que yo no pienso hacer.

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No es casualidad que hoy haya decidido escribir sobre una verdura. Conocí este ingrediente de la mano del cocinero Rodrigo de la Calle por eso, tras saltar a la palestra la noticia de la salida de este cocinero de las cocinas del emblemático Hotel Villa Magna de Madrid apenas un año después de iniciar su colaboración, he querido rendirle mi tributo personal mientras espero que nos sorprenda pronto con la apertura de un nuevo restaurante y Madrid no se pierda la suerte de poderlo disfrutar.

Rodrigo de la Calle es conocido,  además de por su excelsa trayectoria que le ha llevado por algunas de las mejores cocinas de este país -sirvan como ejemplo: Mugartiz, Martín Berastegui, o L´Hardy en Madrid-, por la iniciativa conocida como “gastrobotánica”, corriente gastronómica que comparte con el biólogo Santiago Orts en la que ambos socios investigan para poder cultivar especies viables y acordes a cada época del año y gracias a la que se han podido comenzar a comercializar especies desconocidas como el limón pera o el alga de tierra.

En la última edición de Madrid Fusión, Rodrigo se encargó de presentar, encima del escenario y en directo, el calendario verde, además de preparar varios de los platos que, en ese momento, ofrecía en el Menú del Villamagna. Aunque lo  realmente impresionante fue ver a su equipo desplegar esas grandes dotes de ingenio para construir por ejemplo cuscús con broccoli,  también fue notorio la presentación de esta una “nueva” verdura: el Bimi o Broccolini. No era la primera vez que hacía algo así, en ediciones pretéritas ya había hecho lo propio con el caviar cítrico, y es que es aquí donde reside el valor de este cocinero, en haber conseguido encumbrar a las denostadas verduras y hortalizas, en ser el bastión de la “revolución verde“.

Datos sobre el bimi

El Bimi o Broccolini, cuyo origen data del año 1993 y se sitúa en Japón, es una mezcla entre el brócoli y la gai-lin (brócoli chino).  Al probarlo el gusto del tallo es similar al de los espárragos y la parte de las flores recuerda al brócoli. Es un producto muy saludable por su alto contenido en  vitamina C, vitamina A, calcio, hierro y ácido fólico, entre otros. Fue introducido en el mercado americano en el año 1996 donde tiene un uso relativamente generalizado y se ha extendido a  países como Canadá, Australia y Reino Unido. Como prueba de ello a continuación traigo la referencia a un par de recetas de esos lares.

1Rodrigo de la Calle también introdujo el Bimi en el menú de su restaurante homónimo sito en Aranjuez y galardonado con una estrella Michelin (cerrado hace un escaso mes), en el que preparaba un suculento arroz arborio de sésamo negro, bimi  y ramallo cremoso.

Actualmente, esta verdura (creo) sólo se puede conseguir en Makro, pero estoy segura de que poco a poco se generalizará su uso y dará el salto a los estantes de todas las tiendas de alimentación.  Obviamente se agradecen comentarios si conocéis otras ubicaciones donde pueda adquirirse.

 Algunas preparaciones con este ingrediente:

3 Una sugerencia de receta es esta Galette de Broccolini y Feta de la cocinera estadounidense Martha Stewart. Os dejo el enlace con la receta (en inglés).

Como decíamos, el consumo de esta verdura está extendido también en Gran Bretaña por lo que Yottam Ottolengui –afamado cocinero israelí afincado en Londres que Mikel Iturriaga se atrevió a conceder el título de  “El apóstol del nuevo vegetarianismo” – lo utiliza con asiduidad en sus preparaciones. Sirva como testimonio de mis palabras la receta que contiene su libro Plenty (lanzado en España con el título de El gourmet vegetariano), de ensalada de Broccolini  y sésamo dulce.

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Disfruten del verano, de las verduras y de las frutas de temporada. Sean felices.

Salud.-

Madrid, cómo no te voy a querer.-

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“El día en que decidí irme a vivir a Madrid, andaba desquiciada y pendiente del teléfono, como Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios […] En la película, Carmen se prepara un gazpacho letal cargado de barbitúricos. Yo, en cambio, me comía un cóctel de carne picada en un centro comercial, pero es que pocas cosas son tan antidepresivas como los pepinillos de un cuarto de libra”. Así arranca las reflexiones que Raquel Peláez recoge en el libro “¡Quemad Madrid!” (Ed. Libros del K.O., 2014)

Cuando yo decidí mudarme a Madrid (centro) tenía lo que en las series americanas consideran vida de ejecutiva agresiva, o sea un horario de mierda que sólo permite conciliar la vida social con la de los serenos.

De un tiempo a esta parte mi calidad de vida ha aumentado exponencialmente, tan sólo porque ahora mi horario cumple con lo dispuesto en el Estatuto de los trabajadores. ¡Esos lujos de esta gran nación!

El colmo del éxtasis para alguien que ha vivido pensando que el tiempo libre es lo que hay desde casa al despacho, es la jornada intensiva (e intensa). Por eso, hoy 1 de julio, día en el que muchas empresas dicen tener este horario o  fecha en la que muchos comienzan sus vacaciones, aprovecho para hacer recuento de las cosas por las que adoro Madrid.

Ya lo decía Sabina : “Madrid, invivible pero insustituible“. Hoy les dejo un canto a la esperanza para los que sienten que están a punto de rozar las vacaciones con la yema de los dedos pero les ahogan con cierres y empiezan a odiar el hirviente e intransitable asfalto de Madrid.

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Me gusta levantarme pronto y dar los buenos días,indiscriminadamente mientras el olor a café recién hecho y a tostadas inunda mi diminuta casa de Malasaña.

Me gusta ponerme los cascos y comenzar a andar sin rumbo y esquivando gente por la Gran Vía madrileña mientras me paro a ver los escaparates de la tiendas, bajar hasta Plaza de España y terminar en la librería Ocho y Medio (Martín de los Heros, 11) intentando aprender algo de cine.

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Me pirra salir a correr Bravo Murillo arriba cuando hace frío, porque siento que he vencido la pereza terrible de los minutos de antes y sé que al llegar a casa puedo estar 20 minutos bajo el agua de la ducha cantando.

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Me gusta leer en los trenes que salen de Chamartin o de Atocha o en las colas de embarque del aeropuerto (nunca entenderé por qué hacemos cola si los asientos están asignados).

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Plaza de las Comendadoras

Me gusta mi barrio. Me gusta ir después de comer a por un capucchino de naranja a Toma Café (C/La Palma) o a por un cold brew coffe, desayunar a la hora de comer los fines de semana en Federal (Plaza de las Comendadoras),pararme en el escaparate viejuno de Licores y Conservas Gómez a ver los vinos y espumosos que sé que no voy a beber pero que me encantaría conocer. Me gusta ir a Panic (C/ Conde Duque,13) a comprar pan o sin motivo, sólo por ver a los chicos. Me gusta pasear por la Calle Pez y sentarme en alguna terraza a ver pasar a la gente tan dispar que transita por allí y pensar a dónde van o de dónde vendrán. Me gusta quedar en Tipos Infames (San Joaquín, 3) para tomar algo y hojear libros sin parar. Me gusta el cine al aire libre de Conde Duque. Me gusta ir al Mercado de los Mostenses a comprar alimentos que no conozco y a desayunar al restaurante Chifa (chino-peruano). Me gusta sentarme en la Plaza Dos de Mayo con pizza de Mastropiero para compartir. Me gusta el barrio porque me saluda mi frutero y la señorita de la tintorería.

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Me encanta ver anochecer en el Palacio Real mientras como unos tacos al Pastor de Taquería Mi Ciudad (C/ Fuentes, 11) o ver un concierto de los de los veranos de la Villa en los jardines Sabatini.

Me encanta merendar chocolate caliente en San Ginés después de revolver entre los libros antiguos del Pasadizo.

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Me gusta cruzar Madrid con el coche, de madrugada, sin atascos y con la música a todo volumen.

Me gusta confundir las calles del Barrio Salamanca porque siempre acabo descubriendo algún sitio nuevo o termino yendo al Mercado de la Paz a tomar el pincho de tortilla de Casa Dani, o ir a La Pajarita (C/Villanueva) a comprar caramelos de violeta o chocolates. Sin olvidar los pasteles de limón y merengue de Embassy, que no son de este mundo.

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Si tengo la suerte de acabar en Sol hay dos paradas irresistibles: las trufas de la Mallorquina, que son todo amor y no hay nada comparable en toda la ciudad y las delicias de la pastelería El Riojano (Calle Mayor, 10).

Me encanta ir a recoger al aeropuerto Adolfo Suárez tanto como odio ir a despedir. Si soy yo la que vuela desde la T4, me encanta ir con tiempo para probar uno de los mejores sushi de Madrid en Kirei (de los dueños del archiconocido Kabuki).

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Pero si hay algo en lo que todo el mundo está de acuerdo, es que lo más bonito de Madrid son sus cielos y su luz.

Madrid: siempre caótica, siempre atascada, siempre solitaria.

¿Y a ti, qué te gusta de Madriz?

Salud.-

Cocinandos, estrella Michelin en León (*).-

La hermosa tierra de España adusta,

fina y guerrera Castilla, de largos ríos,

tiene un puñado de sierras entre Soria y Burgos como reductos de fortaleza,

como yelmos crestonados, y Urbión es una cimera”

Campos de Castilla – A. Machado

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Lejos de las capitales gastronómicas hoy paramos en León, esa provincia de mi Castilla profunda y olvidada, sólo encumbrada por la altitud de la meseta. Lejos de reivindicaciones, de bullicios, de mundanales ruidos y grandilocuencias hoy llegamos a comer a Cocinandos, un espacio para el ocio gastronómico de más alto nivel.

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Escondido en una calle que puede confundir al transeúnte, Cocinandos ofrece un menú cerrado que varia semanalmente al antojo de los productos de temporada, con opción de maridaje, concepto muy similar al de Montia en la Sierra de Madrid, pero galardonado con una Estrella Michelin.

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Si bien es cierto que desde 2009 la Guía lleva reconociendo el trabajo de Juanjo y Yolanda, pareja profesional y sentimental y artífices del proyecto,esto no ha hecho que dejen de atender a sus comensales con devoción y cercanía.

De hecho, desde que hice la reserva, -por la web, que bien merece una mención por la cuidada estética de los contenidos y lo fácil que es navegar y gestionar las reservas- todo fue edificante y cercano. Un email de confirmación agradable y varias charlas con Juanjo quien me había sugerido a través de las redes, varios sitios para poder comprar cecina.

Una vez en el restaurante un personal siempre sonriente y afable te recibe y ubica en una sala diáfana con no más de diez mesas y desde las que se observa el interior de la cocina. Aquí comienza un paseo por uno de los mejores fogones de León:

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El telón, en este caso, lo abrió una mezcla asiática edamame (vainas de soja) con espuma de cacahuete. Crujiente la verdura, saladas con esmero y con la sutileza de la espuma, buena fusión, pensada y cuidada. Una de las cosas que más llamó mi atención a lo largo de la comida fue la vajilla y la cubertería, adaptada con gusto a cada plato. En este caso, no había cubiertos, por no ser necesarios, y los cuencos tenían clara estética japonesa en un guiño a la comida ofrecida.

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El segundo plato también tenía algo de Asia, y no sólo por la Asahi que lo maridaba. Pescado crudo, mi debilidad: chicharro curado, erizos y champiñones laminados finísimos. Buenísimo el pescado- Nota de la autora: mi madre lo llama Jurel- y los erizos le aportaban jugosidad y ese punto de explosión con sabor a mar. A resaltar vajilla y cubiertos, de nuevo.

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Aquí, para mi, uno de los platos más sobresalientes de la carta: sopa de cebolla con coca de queso de leche cruda de oveja. Alejados de Oriente, nos venimos al país vecino a probar una de sus preparaciones insignia Soupe à l’ognion. Presentada con delicadeza, el plato llegó a la mesa con una coca crujiente aderezada que bañaron con el magnífico caldo hasta hacerla desaparecer. Con este plato la opción recomendada para el maridaje era un vino Pricum (P.picudo).

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Para continuar y sin salir del país galo, como si de una obra de Alain Passard se tratase, llegó a la mesa este plato: salmón, bulbo de hinojo, espárragos, helado de mostaza y aguacate. Llamativo, cuidado.

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El siguiente plato fue merluza, judías verdes, patata y su jugo maridado con La Escucha (Mencía). Una merluza que podría envidiar a muchos de los restaurantes a pie de costa. Bien hervida, jugosísima y con una cama de judías cortadas con precisión suiza e igualmente bien hervidas. Buena calidad en los materiales y  técnica envidiable.

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Llegado el momento de la carne, cerdo ibérico en Castilla es obligatorio y hete aquí:  Taco de presa de cerdo ibérico con su arroz ligado de ibéricos y tomillo. Carne excepcional y buena guarnición. El plato sin duda era un platazo pero siendo de Salamanca es difícil conquistarme por aquí, sin embargo, sobre la mesa cuchillos de L’Aguiole. Ganando puntos.SONY DSC

El último plato era mi postre favorito: fresas  y nata. Con una mise en place alucinante llegaron estas fresas a la pimienta verde con nata nitro maridado con Cantocuerdas (Moscatel). El plato humeaba y dejaba entrever un esfera que al partirla iba rellena de fresas con pimienta. Slurp, sólo se me ocurren sonidos guturales para describirlo.

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Para terminar pedí una infusión y lo acompañaron de una mini magdalena y una golosina a base de zumo natutal, demostrando que la diferencia siempre está en los pequeños detalles.

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En total un recorrido por distintas cocinas con buen producto, un trato al cliente cuidadísimo y un mimo por la técnica que estoy segura seguirán recabando premios y llenando las mesas de este pequeño enclave gastronómico leonés.

Aunque hablar de dinero está considerado como ordinario les diré que el menú son 40 euros (IVA incluido) y con la opción de maridaje se añadirían 16euros al precio del menú. Sin duda, excepcional relación calidad precio.

Apunten:

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Yolanda León + Juanjo Peréz = COCINANDOS.
C/Campanillas, 1 24008 León
T 987071378
cocinandos@cocinandos.com
Salud y viva Castilla.-